Perspectiva y Actitud Integradora (Marzo 2009)
Que la luz integradora y regeneradora del Padre Divino os colme de sensibilidad, consciencia y paz interior.
El universo, como un dispositivo de evolución, funciona desde la perspectiva de la integración como un proceso cohesivo y armónico. Aunque la dualidad predomina en todo el ámbito cósmico, la perspectiva que cultivéis depende de cómo integréis aquellos aspectos disonantes de vuestra vida. La dualidad que experimentáis en los niveles de evolución inferior tiene la finalidad de ayudaros a discernir y elegir qué aspectos de la evolución deseáis experimentar e integrar en vuestra vida. Desde la perspectiva más elevada, la evolución os ayuda a descubrir aquello que no vibra en sintonía y sinergia con los paradigmas espirituales y con vuestro Ser Esencial. Evidentemente, las elecciones y experiencias que se tienen son la consecuencia de la perspectiva de la vida que tengáis, y esto implica ser conscientes de que todo obedece a un propósito de regeneración y transformación espiritual.
A veces los procesos evolutivos son dramáticos y caóticos, generando ingentes cargas negativas de sufrimiento y dolor que contribuyen al despertar de la consciencia y la sensibilidad espiritual. Cuando experimentáis procesos de crisis intensas debéis comprender que el universo intenta comunicaros que vuestra perspectiva y actitud son erróneas y debéis modificarlas. Es aquí donde entra en juego la función del discernimiento, fundamentado en una perspectiva integradora y no excluyente y recriminatoria de vuestros procesos evolutivos. En el pasado se utilizó la dinámica penalizadora como mecanismo de protección de vuestra sensibilidad espiritual. De lo contrario, y como consecuencia de la inconsciencia, los efectos serían más intensos y dolorosos. Por eso, se utilizaron formatos restrictivos energéticos, psicológicos y emocionales que actuaron como amortiguadores y transmutadores de los errores cometidos.
En la actualidad el formato ha cambiado, porque así lo exigen las circunstancias debido a los nuevos parámetros evolutivos que se están instalando en la Tierra. Lo que antes fue un dispositivo corrector y protector hoy se ha transformado en un mecanismo de orientación y despertar espiritual, con la capacidad de acelerar los procesos evolutivos por muy conflictivos y caóticos que puedan ser. El nuevo formato está fundamentado en la actitud integradora que os ayudará a sentiros partes de la evolución con la posibilidad de vibrar en sintonía y sinergia con el universo. En el pasado, la perspectiva negativa y restrictiva de la evolución actuó como un revulsivo y acondicionador de vuestros cuerpos inferiores para que en la actualidad pudieseis integrar sin traumas ni sufrimientos innecesarios los nuevos paradigmas evolutivos. En la dinámica evolutiva antigua cada vez que cometíais errores no se os eximía de los efectos y dejaban una impronta psicoemocional negativa en vuestra vida. Ahora, los errores, producto de la inconsciencia, actúan como orientadores que no dejan improntas de ningún tipo sino que activan vuestra sensibilidad espiritual y aceleran vuestra evolución.
Para optimizar vuestros procesos evolutivos es necesario desarrollar una perspectiva integradora que os ayudará a liberaros del temor, sufrimiento y frustración a cometer errores. Debéis abordar las dinámicas o tendencias disonantes que tengáis no desde la culpabilidad y el temor, sino desde la actitud integradora que os ayudará a desarrollar una visión conciliadora y didáctica de la evolución. La aceptación de las limitaciones y condicionamientos son propios de la evolución y esto os ayudará a ser más benevolentes con vuestros procesos evolutivos, sin caer en la complacencia y la irresponsabilidad. La integridad y sinceridad de propósito son factores esenciales para generar dinámicas integradoras que os ayuden a comprender que tanto el universo como el Padre Divino desean vuestro bien más elevado. A veces, y por circunstancias específicas, se utilizan determinadas estrategias para que no os desviéis del objetivo y seáis conscientes de que el estrés evolutivo que experimentéis en determinados momentos son un soporte de protección y crecimiento espiritual.
La inconsciencia ha sido el denominador común en el último ciclo evolutivo, consecuencia de las cargas negativas que habéis acumulado en el transcurso de vuestra evolución. Ello sirvió para desarrollar vuestra consciencia y sensibilidad espiritual y que a partir de ahora integréis los nuevos paradigmas evolutivos y frecuencia vibratoria. Aunque en términos generales los procesos evolutivos individuales y colectivos han sido dramáticos y dolorosos, han creado las bases de la nueva civilización y evolución espiritual. Los tiempos cambian, y esto implica nuevas metodologías y arquetipos, y la perspectiva y actitud que desarrolléis serán determinantes en la nueva fase evolutiva. Lo que intento explicaros es que desde un plano absoluto todo tiene una finalidad positiva y constructiva, y comprender esto significa mejor calidad de vida. La finalidad de los procesos, crisis y dramas es la conexión y comunicación con el plano divino vibrando en la magna octava del amor y del servicio cósmico. Para lograr este nivel de evolución es necesario desarrollar la perspectiva y actitud integradora desde el respeto, el amor y compasión hacia uno mismo, los demás y el universo.
El universo está configurado de tal forma que contribuya al despertar de la sensibilidad y conexión con el Padre Divino desde la actitud del servicio amoroso y la perspectiva integradora y armónica. Es un imperativo que os despojéis de las actitudes negativas hacia los procesos y experiencias que tengan una connotación errónea. El error per se no es ninguna descalificación, sino un mecanismo de aprendizaje que debe fomentar consciencia, sensibilidad y aceptación. Si no aceptáis vuestros condicionamientos y limitaciones no podréis tener una actitud integradora cuando vuestras tendencias disonantes se produzcan. Como consecuencia, activaréis la culpabilidad y el auto-castigo, que es una herramienta perniciosa que os separa de vuestro Ser Esencial, del universo y de Dios. Flagelarse por los errores cometidos sólo eclipsa más vuestra perspectiva divina y bloqueáis el flujo didáctico y amoroso que se oculta detrás de las circunstancias y experiencias discordantes.
La perspectiva y actitud integradora son componentes esenciales que gradualmente van aportando mayor nivel de consciencia, sensibilidad y sabiduría. Las lecciones o aprendizajes no son más efectivos por ser más dolorosos, sino por el nivel de aceptación y comprensión que tengáis. Lo que deseo comunicaros, amados hermanos de la luz, es que os despojéis de las actitudes recriminatorias que forman parte del victimismo, irresponsabilidad e inconsciencia que habéis nutrido hasta el momento presente. La evolución implica desafío y renovación constante, pero no desde la perspectiva negativa y actitud temerosa y recalcitrante, sino desde la postura integradora y reconciliadora. No estáis en la Tierra para desafiar al orden cósmico, ni vivir en el morbo de la negatividad, fruto de la transgresión de las leyes de la vida y la evolución, ni para sumergiros en la placidez del inmovilismo y la inconsciencia. Sois partes de la luz dinámica y creativa del Padre Divino y, por consiguiente, llamados a vibrar en la octava más elevada del amor, sabiduría y bienaventuranza divinos.
Cuanto más desarrolléis la perspectiva y actitud integradora, más flexibles seréis a la hora de instalar los nuevos paradigmas evolutivos y más capacidad de comprensión y aceptación tendréis. Las circunstancias son susceptibles de modificación porque obedecen y resuenan con vuestro nivel de expresión, conexión y comunicación con vuestro Ser Esencial y con el universo. Es de vital importancia que comprendáis que vosotros sois los protagonistas y guionistas del nuevo escenario evolutivo, y que de vosotros depende el futuro de la humanidad y de la Tierra. Aunque en el momento presente las circunstancias sean caóticas y la negatividad predomine, si desarrolláis una perspectiva y actitud integradora evolutiva, transmutaréis el escenario social y planetario donde la luz del amor, la armonía y la cooperación fraternal y solidaria sean el fundamento de vuestra vida.
Todos vosotros sin exclusión de ningún tipo sois los heraldos de la luz divina que el Padre Cósmico ha depositado en vuestro interior. Siempre recordad que sois luz que habéis emanado de la Fuente Divina y que, cuando vibráis en sintonía y sinergia con la vida y la evolución, disfrutáis a cada instante de la gracia divina que os colma de paz, sabiduría y amor.